¿Por qué un carrete tiene 36 fotos? Historia del formato 35 mm

8/28/20263 min read

Durante décadas, abrir una caja de película fotográfica significaba encontrarse casi siempre con una de estas dos cantidades: 24 o 36 exposiciones. Pero ¿por qué precisamente 36? ¿Quién decidió ese número?

La respuesta está relacionada con el nacimiento de la fotografía moderna y con la adaptación de la película cinematográfica de 35 mm a las cámaras fotográficas.

Del cine a la cámara fotográfica

Antes de utilizarse en fotografía, la película de 35 mm ya se empleaba para rodar películas de cine. A comienzos del siglo XX, el ingeniero alemán Oskar Barnack, que trabajaba para la compañía Leitz —posteriormente Leica—, comenzó a experimentar con este material.

Barnack colocó la película cinematográfica horizontalmente dentro de una cámara compacta. De esta forma pudo obtener negativos de aproximadamente 24 × 36 milímetros, más grandes que los fotogramas empleados habitualmente en el cine.

Este diseño terminó dando origen a la Leica I, presentada comercialmente en 1925. Su tamaño reducido ayudó a que los fotógrafos pudieran trabajar con mayor libertad, sin cargar con las pesadas cámaras y placas fotográficas de aquella época.

¿De dónde salen las 36 fotografías?

El número de fotografías no se debe a una propiedad especial de la película ni a una regla relacionada con la exposición.

Es, principalmente, el resultado de combinar:

  • El tamaño de cada negativo: 24 × 36 mm.

  • El espacio necesario entre los fotogramas.

  • La longitud de película que podía alojarse cómodamente en un pequeño cartucho.

  • El margen necesario para cargar y enganchar la película dentro de la cámara.

Con una longitud aproximada de 1,6 metros se podían obtener alrededor de 36 fotografías, además del tramo necesario para cargar y avanzar la película.

Con el tiempo, esta capacidad se convirtió en uno de los estándares comerciales más habituales. También se fabricaron carretes de 12 y 24 exposiciones, pero el de 36 ofrecía una buena relación entre autonomía y tamaño.

Dependiendo de cómo se cargase la cámara, algunos fotógrafos incluso conseguían realizar 37 o 38 fotografías aprovechando al máximo el inicio del carrete.

El nacimiento del formato 135

En 1934, Kodak introdujo el cartucho denominado 135, que permitió cargar la película de 35 mm con mayor comodidad y sin tener que hacerlo completamente a oscuras.

Este sistema se extendió rápidamente y terminó siendo utilizado por cámaras de fabricantes como Leica, Nikon, Canon, Pentax, Minolta u Olympus.

Aunque popularmente hablamos de “película de 35 mm”, esos 35 milímetros corresponden a la anchura total de la cinta, incluyendo las perforaciones laterales. La imagen ocupa una superficie de aproximadamente 24 × 36 mm.

¿Qué relación tiene con las cámaras digitales?

El formato de 35 mm sigue muy presente en la fotografía actual.

Cuando hablamos de una cámara digital de formato completo o full frame, nos referimos a que su sensor tiene unas dimensiones similares a las de un negativo tradicional de 35 mm: aproximadamente 24 × 36 mm.

También utilizamos este formato como referencia al comparar objetivos. Por eso hablamos, por ejemplo, de una distancia focal “equivalente a 50 mm” aunque la fotografía se realice con una cámara digital.

Treinta y seis oportunidades para pensar

La fotografía analógica obligaba a trabajar de una manera diferente. Cada carrete ofrecía un número limitado de fotografías y cada disparo tenía un coste.

Antes de apretar el disparador había que observar, medir la luz, enfocar y decidir si aquella escena merecía ocupar uno de los 36 fotogramas disponibles.

Quizá por eso muchas personas están recuperando actualmente la fotografía analógica: no solamente por su estética, sino también por esa manera más pausada y consciente de mirar.

¿Llegaste a utilizar carretes de 36 fotografías? ¿Qué cámara analógica recuerdas con más cariño?

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